Dilluns 25 de gener de 2021
¿Por qué no es saludable la bollería industrial?
¿Qué
entendemos por bollería industrial? En este grupo de productos se engloban los
dulces de diferentes tipos, como bollos, tartas, galletas, cereales de
desayuno, barritas, chocolates, etc. Todos estos alimentos tienen en
común algunas características, como su riqueza en:
- Calorías.
- Harinas
refinadas.
- Aceites
vegetales de mala calidad.
- Grasas trans.
- Azúcares.
Veamos
qué son estos componentes de la bollería industrial y qué peligros conlleva
consumirlos.
Son
una bomba de calorías
La bollería industrial se caracteriza por poseer
alta cantidad de calorías concentradas en un escaso volumen. 100 gramos nos aportan una media de 450 kcal, lo que
equivale a ingerir 600 gramos de patatas o 16.000 gramos de judías verdes. Esto
también equivale a correr una hora para quemarlo. Esta cantidad de kilocalorías
supone el 30 % de la calorías totales que una persona ingiere al día.
Tienen
grasas hidrogenadas o trans
Las grasas hidrogenadas o trans se generan mediante un proceso químico que tiene
muchas ventajas para la industria alimentaria: principalmente, el coste, ya que
son más baratas.
La
industria introduce hidrógeno a ciertos ingredientes que contienen grasa de
forma natural en estado líquido, como, por ejemplo, los aceites, a unas
temperaturas muy altas para que se transformen en sólidos.
Así, estos alimentos duran mucho más tiempo, están
más apetitosos y son más fáciles de cocinar.
No
es saludable la bollería industrial por el exceso de azúcar
Según
la OMS, el azúcar en nuestra
alimentación no debería sobrepasar el 5 % de la dieta diaria, unos 7
terrones, o 30 gramos, para los adultos y unos 4 terrones, o 19 gramos, para
los niños. Por ejemplo, con tan solo consumir cuatro galletas de chocolate, que
tienen unos 34 gramos de azúcar, equivalentes a 8,5 terrones, ya sobrepasamos
el límite diario.
Alto
contenido en sal
El
contenido en vitaminas y antioxidantes es prácticamente nulo en estos
productos, lo que va a favorecer la producción de radicales libres. La
presencia de minerales es muy pobre, siendo el sodio el único mineral que se
encuentra, y en exceso. El elevado
consumo de sal puede causar hipertensión arterial.
Poseen
harinas refinadas
Las harinas refinadas son harinas que se someten a
un proceso industrial en el que se
crean partículas más finas y pequeñas al eliminar parte de los componentes
fundamentales de la harina de grano entero. Dan lugar a un ingrediente más
digerible y que permite ser utilizado con mayor facilidad en productos de
pastelería.
Así,
a estas harinas se les elimina el
salvado y el germen, que es donde se encuentran las vitaminas,
minerales y la fibra.
Tienen
aceites vegetales de mala calidad
Uno
de los motivos por los que la bollería industrial no es saludable es por su
contenido en aceites vegetales de
mala calidad. Estos aceites son
aceites refinados a los que, al igual que a las harinas, se les extraen las
vitaminas y los minerales.
1.
Escribe por qué es mala la bollería industrial.
2.
Haz un listado de bollerías que has comido o que comes normalmente.
3.
Cuantas veces a la semana comes algún tipo de bollería.
Dilluns 18 de gener de 2021
Así es Monsanto, la
compañía más controvertida del mundo
Pocas empresas han sido objeto de tantas
manifestaciones y eventos de protesta en diferentes rincones del planeta como
este conglomerado agroquímico estadounidense. Es el mayor productor de semillas
transgénicas del planeta, por delante de DuPont, y vende el popular herbicida
Roundup.
Los principales mercados de Monsanto son
Estados Unidos, Brasil, Argentina y Canadá, además de la India, donde se
concentran el grueso de las plantaciones genéticamente modificadas en todo el
mundo. Por darle dimensión, la gran mayoría del maíz y de la soja que se
consume en Norteamérica es transgénica. También el algodón, convertido ya en un
monocultivo. Los otros grandes productores de semillas alteradas genéticamente
son por cifra de negocio DuPont, Syngenta, Bayer, Dow Chemical y BASF. Es un
negocio que está ahora en proceso de consolidación.
Su enorme tamaño y la combinación de
productos destinado a un sector como la agricultura (y por tanto, la
alimentación mundial) hacen que Monsanto sea una compañía más odiada incluso que
las grandes petroleras, hasta el punto de generar movilizaciones de protesta
como la que hace tres años tomaron las calles de medio centenar de países en
todo el mundo. Este rechazo lo generan las tres letras clave: OGM. Son las
siglas que identifican a los organismos genéticamente modificados. Estos
productos empezaron a comercializarse hace dos décadas.
El material genético de las semillas que
produce Monsanto ha sido alterado con técnica de ingeniería genética para
hacerlos más resistentes a las plagas y las sequías. Se consigue así con la
tecnología hacer algo que a la naturaleza llevaría miles de años completar. El
temor es que el consumo de estos productos provoque desde reacciones alérgicas,
problemas gastrointestinales hasta cáncer. Pero la misma semana en la que se
conoció la propuesta de Bayer se publicó un informe que rechaza que los OGM
sean peligrosos para la salud humana y animal.
Monsanto se defiende, además, en este
debate destacando los beneficios de estas semillas para los agricultores porque
con ellas pueden elevar el rendimiento de sus plantaciones, las hacen más
resistentes ante las plagas y las protegen de enfermedades, además de las
sequías y el calor más intenso. Pero la dependencia de los agricultores hacia
los productos que desarrollan estas compañías también crece, porque están
obligados a comprar nuevas partidas en cada cosecha.
Monsanto no es un nombre que crea recelo
solo entre el público. Los dirigentes políticos en Estados Unidos y Europa
llevan años debatiendo sobre los límites que deben tener en el mercado estas
semillas genéticamente modificadas. Francia y Alemania, por ejemplo, las tiene
completamente prohibidas.
Los activistas se ponen en guardia
El temor de los más críticos es que
la compañía pueda imponer con sus semillas transgénicas un monocultivo que
acabe con la diversidad. Esas semillas, a su vez, producen plantas que son
inmunes a los herbicidas y pesticidas que comercializan, lo que puede llevar a
los agricultores a usar productos aún más tóxicos para proteger sus cosechas.
Según indican desde Greenpeace, la fusión amenaza el futuro de una agricultura
sostenible.
- ¿Qué empresas se dedican a la comercialización de semillas
transgénicas?
- ¿Qué países son los principales usuarios de semillas Monsanto?
- ¿Qué significan las siglas OGM?
- ¿Qué tipo de modificaciones ha realizado Monsanto a las semillas?
- ¿Qué argumentos da Monsanto a favor de sus semillas?
- ¿En qué dos países están prohibidas las semillas de Monsanto?
- ¿Cuál es el temor de los activistas?
Dilluns 11 de gener de 2021
Transgénicos
¿Qué son los cultivos transgénicos?
Los cultivos transgénicos u organismo modificado
genéticamente (OMG) son organismos vivos cuya semilla ha sido modificada
mediante ingeniería genética (insertado uno o más
genes procedentes de especies distintas, para tener más resistencia a
enfermedades comunes y para que las plantas transgénicas sean capaces de tener
producciones mucho más grandes y constantes que si se utilizan semillas
tradicionales.
Un claro ejemplo de
estos cultivos transgénicos es el maíz o la soja. Por tanto, el objetivo es añadir genes a
las semillas que se le ofrece al agricultor para que dichas semillas
tengan más resistencias a enfermedades, plagas, que produzcan mejores
rendimientos y que tengan una mejor adaptación al exceso de agua o incluso a la
sequía como podría ser el caso del trigo. De esta forma se obtienen nuevas variedades que de
otra forma sería muy complicado conseguir. Pero como todo lo que merodea a
modificación genética, a primera vista parece malo, veremos algunas ventajas e
inconvenientes para que cada uno juzgue según su opinión.
Podríamos indicar que
el uso de los cultivos
transgénicos es más bien un mito ya que solamente el 3% de la superficie agraria
mundial cultivada utiliza este tipo de cultivos, el 99% de los
agricultores a nivel mundial no los cultivan, 17 países han prohibido el cultivo de
transgénicos en la Unión Europea y que España es el único país europeo que cultiva transgénicos a una escala
considerable.
La generación de
semillas transgénicas se realiza en laboratorios ya que son trabajos a nivel
celular. Dichas células son modificadas con genes nuevos. Esto, por lo general,
ha sido hecho por grandes empresas multinacionales por lo que la gente más
tradicional siempre lo ha valorado con precaución por el mero hecho de su
impacto en la naturaleza. Por otro lado, existe una guerra entre empresas que
generan semillas transgénicas y empresas del mundo de los fitosanitarios. Las
dos miran por sus intereses y ahí chocan ya que la semilla transgénica intenta
ser una semilla que utilice lo menos posible los tratamientos fitosanitarios al
ser más resistente a enfermedades.
Ya ha llovido desde
que en 1986 se creó la
primera planta genéticamente modificada, una planta de tabaco a la cual se añadió a
su genoma un gen de resistencia al antibiótico Kanamicina. En 1994, se aprobó en EE. UU la
comercialización del primer alimento transgénico, un tomate del tipo Flavr Savr. Otro
ejemplo podría ser la soja. Su
semilla se ha modificado para ser más resistente a los herbicidas. Pero
si hay un producto estrella en este mundo de los cultivos transgénicos ese es el maíz. Al genoma de la
planta del maíz transgénico se
le ha insertado genes para hacerlo más resistente a insectos, especial
al famoso insecto llamado «taladro». En la UE actualmente solo está
autorizado un cultivo transgénico, el maíz insecticida de Monsanto conocido
como MON810.
Si nos centramos en Europa y especialmente
en el maíz transgénico (el
cultivo de transgénicos está autorizado desde 1998 en la UE), cabe
destacar que España es el
único país que lo cultiva a gran escala (según los datos estimados de superficie
cultivada con transgénicos, el 95% de los cultivos transgénicos en la UE se
encuentran en España). Siendo la comunidad autónoma de Aragón, seguida de
Cataluña y Extremadura donde más se siembra. Cabe reseñar también que Castilla
y León siendo la primera productora de maíz de España no utiliza maíz
transgénico.
Dilluns 24 de novembre de 2020
Entra en la siguiente dirección y contesta las preguntas:
https://www.bbc.com/mundo/noticias-46559942
1.
¿Qué
envía más gases a la atmósfera la producción de café o la de té?
2.
¿Cuántos
de kg produce anualmente comer carne de vaca 1 o 2 veces a la semana?
3.
¿Cuál es
la carne que menos gases de efecto invernadero produce?
4.
¿Cuántos
litros de agua se utilizan para la producción de leche de vaca? ¿Y de avena?
5.
¿Cuánto
ahorraríamos en la emisión de gases de efecto invernadero si en vez de comer chocolate amargo comiéramos chocolate
con leche?
6.
¿Cuál es
la fruta que menos gases emite?
Dilluns 9 de novembre de 2020
Esta es la huella ambiental de la comida que tiramos a la basura.
La producción de alimentos tiene una huella de carbono que proviene del uso de terreno y de las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente. Un 22 % de estos alimentos termina en la basura, y con ellos todos los recursos utilizados en el proceso.
En los últimos tiempos, hemos oído hablar de la
importancia que nuestra dieta tiene en el cambio climático. Según este estudio, la
contribución al cambio climático de la dieta en los hogares es de alrededor de
un 20 %.
El desperdicio alimentario
La FAO analiza el desperdicio alimentario y su impacto
medioambiental en función del origen de los alimentos (vegetal o animal).
La producción mundial de alimentos de origen vegetal
es de unos 4 800 millones de toneladas, que supone el 86% de la producción
total de alimentos, principalmente cereales, seguidos de verduras, hortalizas y
tubérculos.
En comparación, la producción de alimentos de origen
animal ronda los 1 000 millones de toneladas, que suponen entre el 17 y el
18 % de la producción total de alimentos en el mundo.
El estudio pone de manifiesto que en el mundo se
desperdician 1.100 millones de toneladas de alimentos vegetales (un 19 %
del total). La mayor parte de este desperdicio ocurre durante la producción y
en los hogares a partes iguales.
El desperdicio mundial de alimentos de origen animal
es de 175 millones de toneladas (un 3 % del total).
La huella del desperdicio
Los desperdicios vegetales suponen un 16 % del
total de gases de efecto invernadero provenientes de la agricultura, mientras
que los productos de origen animal suponen el 7 %.
Cómo reducir el desperdicio
alimentario
El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y
Medio Ambiente propone un plan estratégico para una producción y
consumos responsables.
· Servir
porciones pequeñas en los hogares y los restaurantes. Es mejor repetir que
desperdiciar lo sobrante.
·
Compartir
raciones grandes en restaurantes.
·
Ir al
supermercado con una lista de la compra.
· No comprar
con la vista. Las frutas y verduras “feas” o irregulares son igual de buenas,
pero un poco diferentes.
· Entender las fechas de caducidad y consumo
preferente.
· Donar los
excedentes, principalmente los de restaurantes y supermercados (es necesaria
una legislación).
· Hacer
compostaje.
Reducir el desperdicio de comida no salvará el
planeta, pero ayuda a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y
contribuye a una agricultura y ganadería más sostenibles.
Preguntes:
1.
¿De donde proviene la huella de
carbono producida por la producción de alimentos?
2.
¿Qué tanto por ciento de la producción
de alimentos termina en la basura?
3.
¿Cuál es producción
mundial de alimentos de origen vegetal?
4.
¿Cuál es la
producción mundial de alimentos de origen animal?
5.
¿Cuántas toneladas
de alimentos de origen vegetal se desperdician?
6. ¿Cuántas toneladas de alimentos de origen animal se desperdician?
7. ¿Qué tanto por
ciento de los gases de efecto invernadero suponen los desperdicios vegetales y
animales juntos?
8.
Escribe tres
consejos que los ciudadanos podemos seguir para reducir el desperdicio
alimentario.
Dilluns 26 d'octubre de 2020
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